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DE ASUNTOS PÚBLICOS

¿Qué se puede esperar de un gobierno de Luis Arce y de la vuelta del partido de Evo Morales al poder en Bolivia?

Fotografía: AFP

El día 18 de octubre se celebraron elecciones generales en el Estado Plurinacional de Bolivia, con el objetivo de elegir presidente, vicepresidente y renovar la totalidad del Congreso y el Senado boliviano. Estas elecciones ocurren en un marco de enorme fragilidad institucional en el país andino, ya que desde el día 11 de noviembre de 2019 el presidente Evo Morales abandonó el país en condición de asilado -primero por las autoridades mexicanas y luego por las argentinas- y denunciando un golpe de Estado en su contra, todo en el marco de unas elecciones presidenciales reñidas y acusaciones cruzadas de ilegalidades entre el Gobierno de Morales y la oposición. En este marco, la senadora Áñez es proclamada presidenta interina en un pleno del Senado que no contará con la presencia de la presidenta del cuerpo, Adriana Salvatierra, ni de la mayoritaria bancada del MAS. Estas dudas sobre el proceso de interinidad provocarán que, hasta día de hoy, países como Brasil o Ecuador sí reconozcan a Áñez como presidenta interina, mientras que otros, cómo México y Argentina, la consideren una presidenta de facto.

Es en este escenario de enorme excepcionalidad que ocurren unas elecciones atípicas, y con el escrutinio definitivo por encima del 95% a las 12:00 -hora de Madrid- del día 23 de octubre debido a la enorme tardanza del órgano electoral, que todas las partes involucradas reconocen ya que los ex ministros de Evo Morales, Luis Arce Catacora y David Choquehuanca,  serán presidente y vicepresidente en primera vuelta. Se da una novedad con respecto al conteo rápido: en éste se daba vencedor a Carlos Mesa en el Departamento de Chuquisaca, pero avanzado el escrutinio definitivo, se impone Arce, garantizando con esto el triunfo del MAS en 6 de los 9 Departamentos que conforman Bolivia.

El resultado sorprendió a la práctica totalidad de los analistas. Si bien la mayoría de las encuestas pronosticaban una victoria de la fórmula Arce / Choquehuanca, nadie esperaba la contundencia de la victoria del MAS, que se estima ha sobrepasado con holgura el 50% de los votos válidos y contará con la mayoría parlamentaria en las dos cámaras del parlamento boliviano. Este resultado produjo un clima de incertidumbre en el país, que debe ser comandado por una presidenta interina muy debilitada y casi sin apoyos.

A partir de aquí comienzan los interrogantes para empresas e inversores que dudan sobre el camino que tomará el nuevo ejecutivo del MAS, temores que en muchos casos se magnifican por la incógnita sobre el rol que ocupará en el futuro inmediato el ex presidente Evo Morales, quien se vio forzado en más de una oportunidad a aclarar que él no dirigirá ni tendrá responsabilidades inmediatas de gobierno. En este informe trataremos de analizar los pasos y señales que ha dado el presidente electo en este tiempo, qué desafíos presenta la política boliviana en el futuro y qué oportunidades o amenazas presenta la economía del país sudamericano.

ARCE: UN MODERADO RESPONSABLE DEL “MILAGRO BOLIVIANO”

Luis Arce fue ministro de Economía y Finanzas durante gran parte de los gobiernos de Evo Morales. Su perfil dista mucho del del ex presidente: Arce es hijo de profesionales de las por entonces pequeñas clases medias urbanas de Bolivia. Economista graduado en las universidades de San Andrés -Bolivia- y Warwick -Reino Unido-, se desempeñó como funcionario del Banco Central de Bolivia hasta su nombramiento en 2006 como ministro de Economía. Durante su gestión, la pobreza extrema en Bolivia descendió del 38,5% en 2005 al 15,2% en 2018, mientras que la pobreza moderada bajó de 60,6% a 34,6% en el mismo periodo, según información de la ONU. Todo esto en un marco de superávit fiscal y de baja inflación, apoyado en la ola de crecimiento del valor internacional de los minerales, el gas y la soja, productos de los que Bolivia es exportador. Con el deterioro en los últimos años del valor internacional de estos productos, la economía boliviana se resintió, pero el ex ministro impulsó una expansión de la inversión pública para mitigar el efecto de estas caídas de precios internacionales, produciendo desde 2014 déficit fiscal, aunque mucho menor que el de otros países con las mismas situaciones macroeconómicas. Además, esta expansión de la inversión pública no ocasionó problemas inflacionarios, a diferencia de gran parte de los países de la región.

El presidente electo es conocido por ser un hombre conciliador y pragmático, aunque con escaso poder dentro de su propio partido. Es por todo esto que las críticas de sus adversarios no se centraron en su gestión de la economía ni en el candidato en sí, sino en la suposición de que será un presidente “títere” de Evo Morales.

PRIMEROS PASOS DEL PRESIDENTE ELECTO

Si bien el candidato favorito de las bases de su partido era el ex canciller y ahora vicepresidente electo, David Choquehuanca, la gran elección del MAS entre la clase media boliviana, que se esperaba completamente refractaria a este partido, ha fortalecido la posición de Arce. En su primer intervención cómo presidente electo, sorprendió por su énfasis en los llamados a la unidad de todo el pueblo boliviano, abogando por el “fin del odio” y por la ausencia de referencias directas al ex presidente Morales.

Asimismo, Arce agradeció a varios mandatarios de la región por su apoyo, tanto al mexicano López Obrador, como, muy especialmente, al argentino Alberto Fernández y no tuvo ninguna palabra para las autoridades venezolanas. Este dato podría adelantar el final del vínculo privilegiado que Morales mantenía con Nicolás Maduro, permitiendo con esto una política exterior más equilibrada e inteligente.

En las próximas semanas sabremos el nombre de los futuros ministros. Estos nombramientos, y muy especialmente el del futuro ministro de Energía, del que dependen las grandes empresas públicas del gas y petróleo (YPFB) y la que pretende ser la nueva joya exportadora de Bolivia, Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), confirmará si Arce continuará con su apuesta por el centro y el pragmatismo o volverá a las “políticas duras” de Morales.

CONSOLIDACIÓN DEL OFICIALISMO Y LA OPOSICIÓN

De una primera interpretación de los resultados del día 18, podríamos concluir que Carlos Mesa, quien quedó segundo con cerca del 30% de los votos, será el jefe de la oposición, pero en realidad esto es poco probable.

Dentro de poco más de cinco meses deben renovarse todas las autoridades subnacionales del país -departamentos y municipios-, cuestión de vital importancia por al menos dos razones. La primera es que, según establece la Constitución boliviana, los gobiernos locales y las comunidades detentan el derecho a “la participación y el control social” de los recursos naturales, obligando con esto al Gobierno central a consensuar con las mismas las políticas de extracción de litio, por ejemplo. La segunda es que esta elección definirá al líder de la oposición. En este sentido, el partido de Fernando Camacho, líder de la rica región de Santa Cruz, está en mejores condiciones de quedarse con el poder de los departamentos y ciudades del rico oriente boliviano, históricamente adversos al partido de Arce y Morales.

LA RELACIÓN ARCE / MORALES Y CAMACHO / MARINKOVIC, LA CLAVE DE LA ESTABILIZACIÓN POLÍTICA

Un aspecto central que permitirá prever si la situación política tenderá a la normalización o si, por el contrario, continuará la confrontación extrema en el país, tendrá lugar dentro de las organizaciones políticas. El presidente electo Arce y el líder de la región de Santa Cruz y ex candidato a presidente, Fernando Camacho, enfrentan un dilema idéntico: ambos se encuentran reemplazando a líderes que tuvieron que abandonar el país por razones diferentes -Evo Morales y Branko Marincovic- y que son considerados a día de hoy líderes de sus respectivos espacios. En los próximos meses sabremos qué pasará con los procesos judiciales que pesan sobre Morales y Marincovic. El primero, acusado de corrupción, y el segundo, de crímenes políticos y secesión. La decisión que tomen sobre su propio rol y del de su sucesor tendrá un peso determinante en el futuro político boliviano.

DECISIONES ESTRATÉGICAS SOBRE EL LITIO Y URGENCIAS EN EL CORTO PLAZO

Los gestos del presidente electo y de su influyente vicepresidente dan la pauta de un cambio en las relaciones internacionales de Bolivia, tanto con otros estados como con inversores extranjeros. Esto puede ser de gran importancia, no sólo en el mercado gasífero, hoy a la baja, sino en la esperanza económica de Bolivia: la explotación del Litio.

1 Fuente: Base de datos de comercio de productos básicos Naciones Unidas

Bolivia cuenta con el 30% de las reservas mundiales de litio conocidas, siendo la parte mayoritaria del llamado “triángulo de litio” que componen Chile, Argentina y Bolivia. Estos tres países acumulan el 68% de las reservas globales de este mineral, imprescindible para el desarrollo, tanto de baterías para teléfonos inteligentes, cómo de autos eléctricos. En el cuadro1 puede verse con claridad la valorización exponencial de la tonelada de este mineral. Chile ha tomado la delantera al aprovechar sus puertos del Pacífico para exportar el material sin refinar a los mayores importadores mundiales: China, Corea del Sur y Japón. En paralelo, Bolivia desplegó una política de valor agregado del mineral a través de la empresa pública “Yacimientos de Litio Bolivianos”. Esta empresa, junto a la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), se encargarían de la explotación y el posterior tratamiento industrial, con el objetivo de exportar baterías y derivados industriales procesados en origen. Este plan no tuvo resultados alentadores durante el gobierno de Morales y su propio ministro de Economía y ahora presidente electo, junto a otros miembros de su gabinete, alertaban sobre la imposibilidad de un desarrollo “netamente boliviano”, por carecer de suficientes recursos técnicos y humanos para la tarea.

A esto debemos sumar que la baja de los productos exportables bolivianos, el gas del oeste y la soja del este de la fértil región de Santa Cruz, y el desplome del PIB del país por la pandemia, posiblemente tercien en favor de las posturas moderadas de cooperación público-privada para la extracción y manufactura del litio boliviano.

UNA BOLIVIA FISCAL E INSTITUCIONALMENTE DÉBIL EN UN CONTEXTO REGIONAL Y MUNDIAL COMPLEJO

Como decíamos, es posible que las empresas e inversores españoles no vean previsibilidad institucional hasta pasadas las elecciones regionales de marzo, ni una rápida recuperación de la balanza de ingresos y egresos del país, pero es previsible que el Gobierno de Arce y Choquehuanca sea mucho más pragmático que el de su líder Morales y recuperen una diplomacia inteligente, fuertemente vinculada a la Argentina, que se ha transformado también en un gran exportador de litio y cuyo Gobierno ha hecho un fuerte apuesta por el triunfo de Arce. Es previsible que ambos, necesitados de divisas con urgencia, pero con la necesidad de buscar inversores alternativos en el marco de una pelea de gigantes muy peligrosa como es la guerra comercial entre China y los Estados Unidos de América, prioricen a terceros países. Eso, que ya está sucediendo con países como Japón. Evitaría que tuvieran que posicionarse o enemistarse con cualquiera de las superpotencias en pugna hoy.

En resumen, en esta coyuntura, Bolivia cuenta con pocos aliados, una enorme riqueza estratégica en el marco de una disputa geopolítica que durará muchos años más y necesitará tanto apoyo inversor cómo diplomático para sortear este tiempo. Bien aprovechada, esta situación puede ser una oportunidad estratégica para la diplomacia comercial española y europea.

Con la colaboración de Nicolás Cabrera, consultor especializado en política latinoamericana.