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DE ASUNTOS PÚBLICOS

¿Qué se puede esperar de un gobierno de Luis Arce y de la vuelta del partido de Evo Morales al poder en Bolivia?

Fotografía: AFP

Madrid, 23 de octubre de 2020

El día 18 de octubre se celebraron elecciones generales en el Estado Plurinacional de Bolivia, con el objetivo de elegir presidente, vicepresidente y renovar la totalidad del Congreso y el Senado boliviano. Estas elecciones ocurren en un marco de enorme fragilidad institucional en el país andino, ya que desde el día 11 de noviembre de 2019 el presidente Evo Morales abandonó el país en condición de asilado -primero por las autoridades mexicanas y luego por las argentinas- y denunciando un golpe de Estado en su contra, todo en el marco de unas elecciones presidenciales reñidas y acusaciones cruzadas de ilegalidades entre el Gobierno de Morales y la oposición. En este marco, la senadora Áñez es proclamada presidenta interina en un pleno del Senado que no contará con la presencia de la presidenta del cuerpo, Adriana Salvatierra, ni de la mayoritaria bancada del MAS. Estas dudas sobre el proceso de interinidad provocarán que, hasta día de hoy, países como Brasil o Ecuador sí reconozcan a Áñez como presidenta interina, mientras que otros, cómo México y Argentina, la consideren una presidenta de facto.

Es en este escenario de enorme excepcionalidad que ocurren unas elecciones atípicas, y con el escrutinio definitivo por encima del 95% a las 12:00 -hora de Madrid- del día 23 de octubre debido a la enorme tardanza del órgano electoral, que todas las partes involucradas reconocen ya que los ex ministros de Evo Morales, Luis Arce Catacora y David Choquehuanca,  serán presidente y vicepresidente en primera vuelta. Se da una novedad con respecto al conteo rápido: en éste se daba vencedor a Carlos Mesa en el Departamento de Chuquisaca, pero avanzado el escrutinio definitivo, se impone Arce, garantizando con esto el triunfo del MAS en 6 de los 9 Departamentos que conforman Bolivia.

El resultado sorprendió a la práctica totalidad de los analistas. Si bien la mayoría de las encuestas pronosticaban una victoria de la fórmula Arce / Choquehuanca, nadie esperaba la contundencia de la victoria del MAS, que se estima ha sobrepasado con holgura el 50% de los votos válidos y contará con la mayoría parlamentaria en las dos cámaras del parlamento boliviano. Este resultado produjo un clima de incertidumbre en el país, que debe ser comandado por una presidenta interina muy debilitada y casi sin apoyos.

A partir de aquí comienzan los interrogantes para empresas e inversores que dudan sobre el camino que tomará el nuevo ejecutivo del MAS, temores que en muchos casos se magnifican por la incógnita sobre el rol que ocupará en el futuro inmediato el ex presidente Evo Morales, quien se vio forzado en más de una oportunidad a aclarar que él no dirigirá ni tendrá responsabilidades inmediatas de gobierno. En este informe trataremos de analizar los pasos y señales que ha dado el presidente electo en este tiempo, qué desafíos presenta la política boliviana en el futuro y qué oportunidades o amenazas presenta la economía del país sudamericano.