GRA040. MADRID, 30/12/2013.- El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, durante la reunión del Consejo Nacional del Clima que ha presidido en la sede del Ministerio de Agricultura, en Madrid. EFE/Sergio Barrenechea

Miguel Arias Cañete: “Trabajamos para poder cerrar la Directiva de Renovables, la Directiva de Eficiencia Energética y el Reglamento de Gobernanza antes de finales de junio de este año”

En los próximos días comenzarán en Bruselas las negociaciones entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo para sacar adelante tres legislaciones clave en la nueva arquitectura energética de la UE: la Directiva de Renovables, la Directiva de Eficiencia Energética y el Reglamento de Gobernanza.

Coincidiendo con la apertura de este nuevo y complicado proceso de diálogo institucional, el comisario de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete, ha concedido a Llorente y Cuenca una entrevista en la que se congratula del reciente acuerdo del Parlamento Europeo para que en el año 2030 el 35% del consumo total de energía proceda de fuentes renovables.

En sus declaraciones, Arias Cañete apuesta por aprobar Directivas y Reglamento antes del verano, defiende las tasas al autoconsumo y las interconexiones, anima a las empresas a invertir en energías limpias y reconoce las dificultades tecnológicas, industriales y sociales para avanzar con éxito hacia una economía baja en carbono.

Por último, y tras intervenir la pasada semana en la Comisión para el Estudio del Cambio Climático del Congreso de los Diputados, el comisario también se muestra partidario de que las disposiciones energéticas no puedan ser retroactivas con objeto de garantizar seguridad jurídica a las inversiones, y una perspectiva de futuro.

Reproducimos, a continuación, la entrevista que realizamos a Miguel Arias Cañete y que adelantamos a principios de semana a los suscriptores de nuestro servicio de actualidad política y económica, Analys-In.

Comisario, el Parlamento Europeo ha aprobado, dentro del paquete energético, un objetivo de Renovables más ambicioso (35%) que el de la Comisión (27%) ¿Siente como propia la victoria de José Blanco, que ha liderado la propuesta del Parlamento?

Un nivel más alto de ambición que promueva un mayor crecimiento de la energía renovable es una victoria para todos los ciudadanos si conseguimos que el Consejo también vaya en esa misma dirección. Desde la Comisión felicitamos sinceramente al Parlamento por dar un paso adelante en la dirección correcta y reforzar nuestra ambición en aspectos clave como el autoconsumo, la simplificación administrativa, la cuota de Renovables o la estabilidad y previsibilidad de los inversores.

Usted se ha declarado en distintas ocasiones partidario de elevar hasta el 40% el objetivo de Renovables para el año 2030, pero también ha advertido que ampliar los objetivos supondría un sobrecoste ¿Cuánto podría reducirse realmente este impacto teniendo en cuenta la caída de los precios de las energías verdes?

Cuando la Comisión estaba preparando la propuesta del paquete energético y realizó las evaluaciones de impacto, se llegó a la conclusión de que un objetivo de al menos el 27% de energías renovables en el año 2030 era la solución óptima en función de los costes. Sin embargo, desde que la Comisión hizo su propuesta, ha habido una significativa reducción de precios tanto de la energía solar como eólica. Podemos decir que la realidad ha superado hasta los pronósticos más ambiciosos. Según el nuevo estudio de La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), encargado por la Comisión, un objetivo del 34% para 2030 es rentable y realizable con las tecnologías actuales.

¿Qué cifras barajan en estos momentos?

La reducción de los costes de las Renovables nos permitirá alcanzar el objetivo del 27% de forma más barata y ahorrando 2.900 millones de euros al año entre 2021 y 2030, y 6.900 millones de euros al año entre 2021 y 2050. La reducción de los costes de las Renovables también permitiría alcanzar un objetivo del 30% con un coste de sistema marginalmente mayor (1.600 millones de euros al año) que el inicialmente estimado en el estudio de impacto con un objetivo del 27%.

¿Cómo se está impulsando desde la UE la reducción de costes?

Para que sigan bajando los costes de las energías limpias necesitamos un nivel de inversiones de 3.790 millones de euros cada año entre 2020 y 2030 en el área de la eficiencia energética, las fuentes de energía renovable y las infraestructuras. La UE está haciendo todo lo posible para facilitar estas inversiones pero el sector privado tendrá un papel igualmente importante.

En relación al autoconsumo, el Parlamento Europeo ha puesto trabas a la creación de tasas, lo que algunos expertos han interpretado como un varapalo al Gobierno de España. Los europarlamentarios del PP español han votado en contra de la propuesta. ¿Cómo valora este hecho?

Hasta ahora, el marco jurídico europeo sobre el autoconsumo era escaso, lo que ha dado lugar a que las regulaciones nacionales sean muy diferentes entre sí. Como comisario de la UE nuestra propuesta busca establecer los principios para el autoconsumo a nivel europeo con el fin de garantizar la existencia de un marco estable en toda la Unión. Es evidente que se puede hacer que los autoconsumidores contribuyan a los costes que generan en el sistema de electricidad, pero no deben estar sujetos a cargos y trámites desproporcionados que no reflejan el precio verdadero.

La próxima negociación en el Trílogo se anuncia dura, entre otras cosas porque el Parlamento no ha fijado objetivos vinculantes para los Estados miembros. ¿En qué medida esta circunstancia puede descafeinar el paquete energético y las ambiciones del Parlamento?

Es evidente que las negociaciones no serán fáciles, pero esto ocurre con cualquier legislación que abarque toda la UE. En cualquier caso, lo verdaderamente importante es que se cumplan los objetivos. De ahí la importancia de la gobernanza que establezcamos. Si este mecanismo es suficientemente eficaz, será capaz de corregir errores y hacer que los estados miembros cumplan. Además, la Comisión considera que los planes nacionales que tendrán que presentar los países, cubriendo las cinco dimensiones de la Unión de la Energía, pueden aportar mayor certidumbre a los inversores que los objetivos nacionales.

¿Cree que será posible cerrar un acuerdo antes de junio?

Ese es nuestro propósito, trabajar con el Parlamento y el Consejo para poder cerrar la Directiva de Renovables, la Directiva de Eficiencia Energética y el Reglamento de Gobernanza antes de finales de junio de este año.

En España, la oposición acusa al Gobierno español de tener un único interés energético: una factura de la luz reducida. El ministro Nadal tiene encima de la mesa varias iniciativas con las que podría quedar clara la postura real del Ejecutivo como, por ejemplo, la Ley de Cambio Climático, el borrador del Plan Integrado Nacional de Energía y Clima y la definición del Mix Energético. ¿Cree que el Gobierno de Mariano Rajoy será capaz de sacar adelante estas iniciativas?

A nivel europeo, ya hemos adoptado el conjunto de la legislación climática y estamos negociando la energética, y todos los gobiernos se han comprometido a cumplir tanto con la primera como con la segunda. España no va a ser diferente. Estoy seguro de que el futuro desarrollo de la legislación en España será compatible con la europea, no puede ser de otra manera.

¿Están coordinados el Gobierno y la Comisión para que los textos españoles, que se están tramitando en paralelo al paquete europeo, incluyan las propuestas de las directivas? ¿Qué ocurrirá si existe divergencia entre los objetivos de la Unión y los de España?

La Comisión está en contacto permanente con todos los estados miembros para facilitar que sus legislaciones, como por ejemplo la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, sean compatibles con la actual y futura legislación europea. Y eso incluye a España. De cara a la coordinación y al futuro, también será muy importante el Reglamento de Gobernanza, que estamos negociando en este momento, y que, además de recoger un mecanismo de diálogo permanente entre los estados miembros y la CE, prevé la elaboración de planes energéticos nacionales, y la mejora y adaptación de los mismos.

Usted siempre pone el acento en la necesidad de impulsar la eficiencia energética. ¿Podría hacer un balance de lo que se ha logrado en este terreno hasta la fecha y cuánto queda por hacer?

La energía más barata, más limpia y más segura es la que no se consume, por eso en la Unión Europa queremos ante todo promover la eficiencia energética en todas las etapas de la cadena energética, desde la generación hasta el consumo final.  En estos últimos años hemos logrado muchos avances en este ámbito. El consumo de energía final en la UE descendió un 9,1 %, entre 2005 y 2015, situándose en 1084 millones de toneladas equivalentes de petróleo, cifra ligeramente inferior a nuestro objetivo de consumo de energía final para 2020 de 1086 millones de toneladas equivalentes de petróleo. Descendió a un ritmo medio anual de 0,9 % entre 2005 y 2015, aunque la tendencia descendente se interrumpió en 2015, debido en parte a un invierno más frío y a la reducción de los precios del combustible, año en que el consumo de energía final aumentó en un 2,1 % en comparación con el año anterior. Si en los próximos años se mantiene la tendencia descendente observada desde 2005, la UE estaría en buen camino para la consecución de su objetivo de 2020.

 ¿Dónde hay que seguir avanzando?

Aún queda mucho por hacer, sobre todo, en el sector de la calefacción y la refrigeración, que a día de hoy representa la mitad del consumo total de energía de la UE. Y lo que es más, el 84% de la calefacción y la refrigeración se sigue generando a partir de combustibles fósiles. Es por ello que la renovación de los edificios es un paso clave para cumplir los objetivos climáticos y energéticos de la UE, como lo será la nueva Directiva de Eficiencia Energética en Edificios, aprobada en diciembre. También es importante mantener nuestro nivel de ambición actual en cuanto a la eficiencia energética. En 2016, la Comisión propuso una revisión de la Directiva de Eficiencia Energética, estableciendo un objetivo vinculante del 30% para el año 2030, que el Parlamento ha propuesto aumentar al 35%.

¿Cuenta ya la Unión Europea con los instrumentos financieros necesarios para impulsar este tipo de proyectos?

En cuanto a la financiación, hay varias ayudas públicas disponibles para inversiones en energía sostenible, que a su vez buscan atraer inversiones del sector privado. Por ejemplo, los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos asignarán entre 2014 y 2020 18.000 millones de euros a proyectos de eficiencia energética y 6.000 millones a proyectos de energía renovable, especialmente en edificios y en sistemas urbanos de calefacción y refrigeración. La Comisión también ha puesto en marcha la iniciativa de financiación inteligente para edificios inteligentes, que permitirá movilizar fondos públicos y privados a favor de la eficiencia energética y las energías renovables en los edificios a mayor escala. Además, la mayoría de  proyectos de energía aprobados para ser financiados por el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas cubren la eficiencia energética y el sector de energía renovable. Este Fondo tiene como objetivo superar el actual déficit de inversiones en proyectos estratégicos de la UE y movilizar la inversión privada.

La Comisión Europea ha incluido seis interconexiones de España con Francia y Portugal en su lista de proyectos prioritarios para completar la Unión de la Energía, de las cuales cuatro son eléctricas y otras dos son de gas. Se trata, sin duda, de una buena noticia para las empresas españolas. ¿Confía en que finalmente se avance en las interconexiones, de las que se lleva hablando tantos años y tan poco se ha progresado?

Como ejemplo del compromiso de la Comisión Europea, hace apenas unas semanas anunciamos la mayor subvención para el desarrollo de proyectos de infraestructura de energías limpias jamás aprobada. De los 873 millones de euros que desembolsará el Mecanismo Conectar Europa en 17 proyectos en todo el continente, 578 millones de euros se destinarán a la construcción del proyecto de interconexión del Golfo de Vizcaya. Esto significa que la Comisión aportará casi un tercio de los 1.750 millones de euros necesarios para este proyecto. La construcción de esta infraestructura entre Francia y España doblará la capacidad de interconexión entre ambos países una vez sea completado en 2025, y acercará a España al objetivo de interconexión del 10%.

Hay también proyectos eléctricos en marcha…

Respecto a las dos líneas eléctricas que cruzarán los Pirineos, los procesos de autorización comenzarán pronto. Estos proyectos incrementarán la capacidad de interconexión entre España y Francia hasta 8000MW. La construcción del interconector eléctrico entre España y Portugal avanza según lo establecido. Una vez terminado hacia finales de 2018, Portugal habrá alcanzado su objetivo de interconexión del 10%.

 Y por lo que se refiere al gas…

El proyecto de Val de Saône ha sido encargado y será terminado hacia finales de 2018. Y también se está avanzando en el proyecto Midcat, que España y Francia contemplan llevar a cabo en dos fases. Actualmente se están llevando a cabo estudios respecto a la primera fase del proyecto – llamada STEP – para analizar los costes y beneficios. Esta fase cuenta con cofinanciación de la Comisión Europea.

Siguiendo con el gas, España tiene una experiencia en logística de GNL que coloca a nuestro país a la cabeza de la Unión Europea. A su juicio, ¿qué pasos habría que dar en este terreno para aprovechar las oportunidades y no errar en el intento?

España es el país europeo con más terminales de GNL, y, gracias a ello, cuenta con un suministro de gas natural diversificado y seguro. Las plantas de regasificación son una de las principales puertas de entrada al sistema gasista español y una plataforma en el mercado global del GNL. España debe saber sacar partido de su posición privilegiada y tiene el potencial de convertirse en un centro de operaciones (HUB) de gas licuado.

¿Qué se necesita para aprovechar todo el potencial del acceso a un mercado internacional del GNL cada vez mayor y para que la UE se convierta en un mercado atractivo para los suministradores?

Son necesarias tres cosas. En primer lugar, la UE necesita garantizar que cuenta con la infraestructura necesaria para completar el mercado interior y permitir a los Estados miembros acceder a los mercados internacionales de GNL, bien directamente o bien a través de otros Estados miembros. En segundo lugar, la UE necesita completar el mercado interior del gas para que éste envíe las señales de precios adecuadas, tanto para atraer el GNL allí donde se necesita como para permitir que se materialicen las inversiones necesarias en infraestructuras. En tercer lugar, la UE debe intensificar su empeño en cooperar estrechamente con los socios internacionales para fomentar unos mercados globales de GNL libres, líquidos y transparentes.

El gas natural ha sido siempre el gran ausente, como dicen desde el propio sector, en la mayoría de debates. Parece que el reparto se hace entre renovables, carbón y nuclear, y los ciclos combinados de gas sirven de respaldo de lo que quede. ¿Qué papel cree que tendrá el gas natural en el futuro energético?

De acuerdo a la mayoría de análisis y estudios, el gas jugará un papel clave como energía de transición, ya que es el más sostenible de los combustibles fósiles disponibles y es un buen respaldo para las energías renovables variables porque su generación tiene una velocidad de arranque muy rápida.

 ¿La dependencia del gas ruso es un obstáculo para su avance en la Unión?

La dependencia energética de la UE es un tema particularmente apremiante; actualmente importamos más de la mitad de nuestra energía (66% del gas natural) y esto tiene consecuencias tanto económicas como políticas. Algunos países dependen totalmente de Rusia para su gas natural, lo que los hace vulnerables a interrupciones en el suministro, ya sean causados por disputas políticas o comerciales o por fallos en la infraestructura. Por esta razón, la UE tiene como prioridad mejorar nuestra seguridad energética a través de diferentes medidas:  diversificar los países proveedores y las rutas, completar el mercado interno de energía, construir las interconexiones que faltan, aumentar la eficiencia energética, aumentar la producción de energía dentro la UE, y fortalecer los mecanismos de emergencia y solidaridad.

Los cambios legislativos vienen acompañados de importantes avances tecnológicos. ¿Qué recomendaciones haría a las empresas españolas para que aprovechen desde el punto de vista tecnológico y de estrategia de negocio los cambios que se avecinan?

¡Invertir ahora! Tras haberme reunido con varios inversores, les puedo decir que en los fondos de pensiones ya se está observando un fuerte aumento de las inversiones en energías renovables y una desinversión en energías fósiles. No hay ninguna duda de que las energías limpias van a tener un papel importante en la futura economía europea y todas las empresas deben aceptar y abrazar este futuro e invertir en ellas.

De hecho, la UE es hoy líder en el sector de las energías renovables…

Efectivamente, Europa es hoy líder en el sector de las energías renovables. Actualmente, hay ya nueve millones de personas que trabajan en la industria de las energías limpias y 1,17 millones están empleadas en Renovables, más que en Estados Unidos y Japón juntos, y se calcula que esta cifra se duplicará para el año 2030. Además, no hay que olvidar que las empresas europeas poseen el 40% de las patentes globales. Por último, conviene recordar que en 2015, por primera vez, la capacidad mundial de las fuentes renovables para producir energía eléctrica superó a la del carbón; y en 2016 la inversión global en energías limpias ascendió a 333.500 millones de dólares y se instalaron 165 gigavatios de capacidad renovable, casi dos tercios de la nueva capacidad neta.

¿Qué instrumentos tiene la UE para favorecer estas inversiones?

La transición energética ya está en marcha y es imparable, y las empresas españolas tienen que subirse a este carro lleno de oportunidades. Una gran oportunidad para las empresas desde el punto tecnológico y estratégico es el Fondo Europeo para las Inversiones Estratégicas (EFSI), con el que fomentamos las inversiones del sector privado, dedicando 3.300 millones de euros dentro del marco para “infraestructuras e innovación” a proyectos de energía limpia y transporte limpio.

En España y el resto de la Unión, se está debatiendo ampliamente sobre el papel del carbón. Frente a las denuncias de ONGs sobre sus emisiones, Gobiernos como el alemán o el español apuestan por aumentar su peso en el mix energético. ¿Qué papel cree usted que debe jugar el carbón en la generación eléctrica?

El carbón es el combustible fósil que más emisiones de CO2 emite; si queremos alcanzar nuestros objetivos climáticos debe ser gradualmente eliminado. El compromiso de la UE con la transición energética limpia es irreversible e innegociable. Pero en esta transición, algunos Estados Miembros se enfrentarán a más dificultades que otros, y es importante que ninguno se quede atrás a la hora de abandonar los combustibles fósiles. Por eso, este pasado mes de diciembre, la Comisión Europea lanzó la “Plataforma de las Regiones Mineras en Transición”. Una iniciativa que ayudará a las regiones mineras de Europa a realizar una transición progresiva hacia una economía moderna, sostenible y sólida. Pretende aliviar el impacto social y medioambiental del cierre de minas sin perjudicar de forma grave las reglas de competencia en el Mercado Único.

Enlazando con el tema de emisiones, desde algunos sectores se acusa a la Comisión (y al Gobierno) de primar la lucha contra el cambio climático frente a la calidad del aire. Las ciudades, por su parte, con la movilidad eléctrica abordan el problema del aire, aunque pueda ir contra los objetivos de cambio climático. ¿Qué opinión tiene sobre esa dualidad y, a veces, incompatibilidad entre cambio climático / calidad del aire?

No veo una incompatibilidad de estos dos importantes objetivos. Al contrario, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero significa luchar contra el cambio climático y mejorar la calidad del aire que respiramos. En mi opinión, el Paquete de Movilidad Limpia que la Comisión Europea presentó el pasado noviembre ayudará a reducir las emisiones de CO2 y fomentar la electromovilidad, mejorando por consiguiente la calidad del aire.

La movilidad eléctrica cada vez está más presente en los debates. A día de hoy parece la solución favorita por los municipios para evitar la polución urbana. ¿Qué planes tienen en la Comisión sobre movilidad sostenible? ¿Se están planteando la prohibición de los motores de combustión como se está hablando en algunos países?

No tenemos previsto prohibir los motores de combustión, ya que debemos tener en cuenta que la transición hacía una movilidad sostenible debe hacerse de manera gradual y rentable. Por eso la propuesta es tecnológicamente neutral.

Sin embargo, el parque de coches eléctricos es todavía muy reducido…

La situación en la que nos encontramos que es similar al problema del huevo y la gallina. En 2016 los vehículos eléctricos representaban menos del 1% de las nuevas ventas en la UE (+/- 150 000 vehículos). ¿Por qué? Como no se construyen suficientes puntos de recarga no hay suficientes automóviles eléctricos y los consumidores no compran suficientes coches eléctricos porque no hay suficientes puntos de recarga.

 ¿Qué tienen previsto hacer al respecto?

Para mejorar esta situación, la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios incluye una propuesta para aumentar el número de puntos de recarga en edificios públicos. Además, junto con el Paquete de Movilidad, queremos presentar un plan de acción de 800 millones de euros para apoyar proyectos de infraestructuras, incluyendo aquellos de recarga de vehículos eléctricos;  y estamos lanzando una iniciativa de baterías de 200 millones de euros, para asegurar que la próxima generación de baterías se produzca y se desarrolle en Europa. Esto ayudará a bajar el coste de las baterías y por consecuente el precio de los vehículos eléctricos.

Como Comisario de Acción por el Clima y la Energía, usted siempre ha defendido un paquete energético seguro y limpio, pero también con un coste razonable. En este momento, ¿cuáles son los retos que hay que superar para lograr esta triple A?

A lo largo del Paquete siempre hemos tenido en cuenta estas tres variables. Por esta razón, la UE se ha comprometido a reducir las emisiones de CO2 en al menos un 40 % de aquí a 2030 y, al mismo tiempo, modernizar la economía de la UE y crear crecimiento y empleo para todos los ciudadanos europeos. Las propuestas de hoy tienen tres objetivos fundamentales: dar prioridad a la eficiencia energética, convertirnos en líder mundial de energías renovables y ofrecer un trato justo a los consumidores. Mejorar la eficiencia energética y ser líder en energías renovables significa consumir menos energía y disminuir nuestra dependencia en importaciones, que en 2015 fue del 54%.

¿Qué significa ofrecer un trato justo a los consumidores?

Significa que la energía limpia no puede significar un aumento drástico en el coste de la energía. Como mencionado anteriormente, la tendencia actual de reducción de los costes es muy buena y beneficia a los ciudadanos.

¿Qué diseños quedan por hacer en la Unión Europea (vehículos ligeros / camiones) para cerrar el paquete energético?

A lo largo de 2017 hemos presentado dos paquetes legislativos para reducir las emisiones en el transporte terrestre, que es un sector que representa el 22% de las emisiones totales de la UE. Pero este proceso no ha concluido. En el mes de mayo voy a presentar una propuesta adicional para reducir las emisiones de los camiones. Se trata de un sistema de incentivos que favorece a aquellos fabricantes que decidan invertir más en vehículos limpios. El sistema no prevé cuotas obligatorias, sólo propone un punto de referencia ideal. Si el fabricante produce más camiones limpios que el punto de referencia ideal será recompensado con créditos que puede utilizar para cumplir sus objetivos de CO2. Ahora bien, si queremos que estos vehículos entren en el mercado no es suficiente con fijar objetivos. El éxito, como ya he dicho antes, dependerá de la existencia de infraestructuras de recarga y de la rapidez con que las baterías de recarga estén disponibles.

 Por último, y de cara al futuro ¿Qué acuerdos le permitirían sentirse satisfecho como responsable de Energía?

A nivel interno, sin duda, negociar y sacar adelante las legislaciones clave: la Directiva sobre Energías Renovables, la Directiva Relativa a la Eficiencia Energética, la Configuración del Mercado de la Electricidad y la Gobernanza. A nivel internacional, reforzar nuevas alianzas con países que tienen ambición en el ámbito climático. En junio se celebrará la cumbre del G7 en Canadá y la del G20 en Argentina en noviembre. Tendremos que estar preparados para estas cumbres porque la acción contra el cambio climático y la transición energética serán temas prioritarios en sus agendas. Y en diciembre tendremos la COP24 en Katowice en la que nos tocará finalizar y adoptar las reglas de implementación del Acuerdo de París, un evento clave que determinará si el Acuerdo será un éxito o no. Para preparar la COP24 tendremos un evento a nivel ministerial en Bruselas coorganizado por Canadá, China y la UE que contará con la presencia de más de 45 ministros.