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DE ASUNTOS PÚBLICOS

La relación entre EE.UU. y latinoamérica: qué esperar de la administración Biden

Con el nuevo gobierno en la Casa Blanca y el poder de las dos Cámaras del Congreso en manos de los demócratas, sin duda veremos cambios en la política nacional y exterior de Estados Unidos que probablemente influyan en las relaciones que mantiene este país con Latinoamérica. El hecho de que el presidente Biden fuese un emisario de facto durante su vicepresidencia con el gobierno de Obama, le hace un buen conocedor de la región e invita a pensar que seguramente se implique más que su predecesor cuando toque decidir sobre asuntos importantes. Algunas indicaciones ya apuntan a que se adoptará un planteamiento de colaboración y habrá menos retórica de confrontación que la empleada por el anterior gobierno.

Ahora bien, al examinar el escenario global, es posible que Latinoamérica siga teniendo menos prioridad en la política exterior estadounidense (con la posible excepción de temas relacionados a la inmigración) si comparamos esta región con otras partes del mundo. Todo parece indicar que los principales escollos en materia de política exterior a los que se enfrentará el presidente Biden son el auge mundial de China en lo económico, lo militar, la inteligencia y la ciberseguridad; las maniobras de Rusia en materia de ciberespionaje y su papel activo en Europa del Este y Medio Oriente; la amenaza de terrorismo mundial; las negociaciones sobre el Acuerdo Nuclear con Irán; Corea del Norte, que probablemente vuelva a ser un asunto prioritario; mantener el impulso del acercamiento entre los países árabes suníes e Israel; y la preocupación generalizada ante futuros ataques contra la ciberseguridad tanto por parte de países extranjeros como de elementos desestabilizadores.

Es también probable que se dé más prioridad a la política interna que a la externa. Aunque suele ser así, lo es más ahora que el presidente Biden tiene ante sí asuntos de gran importancia dentro de sus fronteras, a saber: 1) la actual pandemia de la Covid-19; 2) la recuperación económica; y 3) la división política y social polarizadora dentro del país.