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DE ASUNTOS PÚBLICOS

«España, destino tercer mundo» de Ramón Muñoz

espana-destino-tercer-mundo_978842341314011Prometo volver a mi senda de optimismo para mi próxima recomendación, y pido disculpas por anticipado al recomendar un libro con un título poco agradable así, a primeros de año. Pero vale la pena, y mucho.

“La burbuja inmobiliaria no es la causa sino la consecuencia de la debacle económica a la que estamos asistiendo. El país creció apilando ladrillos y construyendo carreteras porque no había otra cosa que hacer, ni fábricas que produjeran nada… Se ha convertido en un dogma explicar el origen de la crisis por la explosión inmobiliaria. Cuando, en realidad, fue un respiro para nuestra economía y nuestro raquítico aparato productivo. De no haber sido por la construcción, los españoles ni siquiera hubieran disfrutado de la época de bienestar de los últimos años… Ahora han vuelto a la cruda realidad”.

Ramón Muñoz no es economista, no hay recetas para salir de la crisis en su libro. Ramón Muñoz es uno de esos, rara avis, buenos periodistas (económicos en este caso) que se empeñan en contar lo que ocurre, y no lo que le cuentan que ocurre. Y lo hace con oficio, profesionalidad, contundencia y sentido del humor, pese a que el mensaje de su libro,  nuestro futuro, no pude ser menos esperanzador.

En “España, destino tercer mundo” puedes leer la transcripción de la futura rueda de prensa del ministro De Guindos anunciando el corralito financiero en España para “defender los ahorros de los españoles”. También la posterior rueda de prensa de Rajoy decretando la vuelta de España a la peseta. ¿Ciencia ficción? No hemos estado tan lejos (ni lo estamos ahora). El autor describe cómo, tras los decretos, España cae en la pobreza más abrupta y sin tapujos de nadie, salvo de quienes la han provocado. Incluso se atreve con algunos consejos para poner a salvo tus ahorros.

Pero, al margen de estas licencias literarias, el libro es un completo ejercicio de documentación y análisis de una realidad, mucho más completa y compleja de la que cuentan nuestros responsables públicos y nuestros líderes empresariales privados. Esa es la auténtica aportación de Ramón, no su opinión, sino su coraje al contar las cosas con una visión independiente y sin complejos, liberado de la necesidad de “generar confianza” y pretendiendo, únicamente, describir lo que se ve. Quizás, con este esfuerzo de objetividad, no solo se habría engañado a mucha menos gente durante la crisis, sobre todo se habría podido evitar una buena parte de ella. Aunque el mensaje, como en este caso, no hubiera sido tan optimista.

Te animo a su lectura. El propio autor recomienda no hacerlo de golpe.

Recomendación de Joan Navarro.