es
DE ASUNTOS PÚBLICOS

El proceso de destitución y las relaciones de Brasil con el MERCOSUR

CONTEXTO

El avance del proceso de destitución contra la Presidenta, Dilma Rousseff, ha planteado dudas acerca de las repercusiones que la separación de la mandataria de sus funciones podrá tener en las relaciones bilaterales de Brasil, en particular con los países miembros del MERCOSUR. El proceso está siendo revisado actualmente por el Senado, después de que la Cámara de Diputados aprobó su admisibilidad.

Como forma de oponerse a este proceso, la Presidenta y los partidos del gobierno han adoptado una estrategia de defensa que clasifica el proceso de destitución como un golpe de estado orquestado por los partidos de la oposición, en conjunto con su Vicepresidente, Michel Temer.

A pesar de que el proceso ha sido respaldado por el Supremo Tribunal Federal -STF y su admisibilidad ha sido adoptada por una amplia mayoría en la cámara de diputados, la Presidenta ha propagado la teoría del golpe de estado a varios órganos de prensa extranjera y a la comunidad internacional. En respuesta, el Secretario General de la organización de Estados Americanos – OEA, Luis Almagro, y el Secretario General de la Unión de Naciones de América del Sur, UNASUR, Ernesto Samper, expresaron su preocupación por el proceso de destitución en Brasil y han realizado declaraciones de solidaridad para con la Presidenta Dilma Rousseff.

Del lado de los opositores del actual gobierno se han realizado manifestaciones en defensa de la legitimidad del proceso de destitución. Recientemente, parlamentarios de los partidos de la oposición fueron a Nueva York para seguir el pronunciamiento de la Presidenta de la Organización de las Naciones Unidas – ONU y contradecir, ante la prensa internacional, las alegaciones que aseguran que está teniendo lugar un golpe de estado en Brasil. En otro episodio, representantes brasileños en el Parlamento del MERCOSUR – Parlasur se retiraron de la reunión que conmemoraba los 25 años en el bloque, después de que el Presidente de la Junta, Jorge Taiana, divulgase una Nota criticando el actual proceso contra la Presidenta Dilma.

Ante este turbulento escenario político, con diferentes posiciones a favor y en contra del proceso de destitución de la Presidenta brasileña, se ha planteado la posibilidad de que el país pueda sufrir sanciones por parte de órganos y asociaciones internacionales bajo la acusación de violación del orden democrático. Hasta ahora, ha habido manifestaciones de la OEA, UNASUR y Estados partes del MERCOSUR, en el aislamiento, por parte de algunos miembros. Sin embargo, si la Comisión Especial del Senado aprueba la admisibilidad del caso, la Presidenta Rousseff deberá separarse del ejercicio del cargo hasta la decisión final del Pleno, y deberá intensificar la agenda exterior ante estas instituciones, en busca de apoyo para la defensa de su mandato. En este sentido, es posible que los órganos se vean obligados a inmiscuirse en el asunto y emitir un posicionamiento oficial sobre la situación de Brasil.

El proceso de suspensión de un país en el MERCOSUR debido a la interrupción del orden democrático está previsto en el protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático. Según las reglas del Tratado, cualquier país miembro puede del bloque puede ser sancionado si se constata una situación de afrenta a la democracia en algunos de ellos.

Antecedentes – Caso de Paraguay

La cláusula democrática fue añadida en 2012, cuando Paraguay fue objeto de una suspensión temporal provocada por el proceso de destitución que sufrió el Presidente Fernando Lugo. El alejamiento de sus funciones se considera un golpe de estado debido a una supuesta falta de respeto a los principios democráticos universales y al derecho a la defensa. La suspensión de Paraguay fue muy polémica porque ocurrió paralelamente a la adhesión de Venezuela al MERCOSUR, que hasta entonces contaba con el apoyo de la mayoría de los Estados miembros, pero que sufría una fuerte oposición por parte del gobierno paraguayo. Durante la suspensión de Paraguay, los Presidentes de Brasil, Uruguay y Argentina aprobaron la adhesión de Venezuela como miembro de pleno derecho del bloque. Después del reingreso en el grupo, se persuadió a Paraguay de aceptar la adhesión de Venezuela y la cámara de diputados del país aprobó definitivamente el protocolo de adhesión de dicho país, retirando la declaración de «persona non grata» que desde 2012 pesaba contra el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

IMPACTO EN LOS ACUERDOS

Las sanciones que podrá sufrir Brasil en el ámbito del MERCOSUR podrían perjudicar el progreso de las negociaciones sobre varios acuerdos comerciales protagonizados por Brasil. El principal de ellos es el acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea-UE, cuyo intercambio de ofertas, que representa el comienzo de una negociación formal, está programado para la segunda semana de mayo.

El acuerdo se ha prolongado desde los años 90 y ha sufrido debido a varias diferencias proteccionistas entre países del MERCOSUR y países europeos. Uno de los escollos más grande gira en torno a los productos agrícolas, que son la base de las exportaciones de Brasil y que se enfrentan a la resistencia de los productores europeos a abrir el mercado.

Otro factor que ha contribuido a retrasar las negociaciones ha sido la falta de consenso dentro del propio MERCOSUR, pues Argentina ofrece resistencia a la hora de contribuir a una oferta única de los Estados Miembros. Este escenario cambió con la elección de Mauricio Macri, al final del año pasado, y Argentina se ha destacado en las negociaciones para conseguir el acuerdo. El nuevo Presidente ya ha celebrado reuniones con el Presidente de Francia, Francois Hollande y el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para acelerar las negociaciones para una mayor apertura económica de esos países a los productos del MERCOSUR.

En este contexto, la inestabilidad política en Brasil, con la incertidumbre sobre quién será el Presidente del país hasta el final del año y con la posibilidad de suspender al país del MERCOSUR, refuerza aún más el argumento de los opositores de la UE de países del acuerdo entre los dos bloques no se haga realidad a corto plazo.

Por otro lado, desde un punto de vista más optimista, el cambio de poder en el gobierno brasileño puede representar un cambio de rumbo en la política exterior y un nuevo posicionamiento del país en el escenario mundial. El Vicepresidente, Michel Temer, ya ha dado indicaciones sobre cuál será su enfoque en relación con el comercio exterior en el documento ‘Un Puente Hacia el Futuro’, que se ha considerado como un plan de gobierno ante una posible administración del PMDB. El documento aboga por una mayor apertura comercial, con la búsqueda de acuerdos comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea y Asia «con o sin la compañía del MERCOSUR, aunque preferiblemente con ellos», como se expone en el texto.

Otro acuerdo que en el que participa Brasil y que puede verse afectado es el Acuerdo de Complementación Económica nº 59-ACE-59, que tiene como uno de sus principales objetivos formar un área de libre comercio entre el MERCOSUR, Colombia, Ecuador y Venezuela. Recientemente se ha creado un grupo de trabajo para discutir la profundización y ampliación de las preferencias arancelarias para varios productos, incluyendo los del sector agrícola. Este acuerdo es de gran importancia económica para Brasil, pues Colombia y Ecuador representaron cerca de $ 500 millones en exportaciones de la agroindustria brasileña en 2015.

Tomando como base estos dos acuerdos, es posible vislumbrar los impactos negativos que una posible suspensión o salida de Brasil del MERCOSUR podría tener en las relaciones bilaterales del país. Una medida de este tipo representaría un cambio drástico en la política exterior nacional y podría causar daños a la imagen de Brasil en todo el mundo.