es
DE ASUNTOS PÚBLICOS

Ecuador: Informe Presidencial a la Nación

Fotografía: FREDDY CONSTANTE / EFE

Quito
24 de mayo de 2020

El Presidente Moreno desarrolló su informe anual a la Nación en el que ratificó ser un gobierno de transición

El Presidente de la República, Lenín Moreno, cumplió el mandato constitucional de presentar su último informe a la Nación este 24 de mayo. Sin sobresaltos, priorizó sus últimos 12 meses en el sillón de Carondelet en cuatro puntos: Atención a la salud, cuidado de los más desposeídos (en especial, en alimentación), reactivación de la economía (con foco en el empleo) y defensa de la dolarización.

En esta Nota Técnica abordamos el contenido del discurso y presentamos algunas perspectivas de interés empresarial.

UN DISCURSO SIN SORPRESAS

El Informe a la Nación suele ser un espacio en el que los presidentes de Ecuador aprovechan para detallar los logros que su administración ha registrado, así como presentar su visión de país. Además, no han sido pocas las ocasiones en que un gran anuncio, política o denuncia, ha sido presentado con el propósito de generar una nueva conversación social, como forma de influir sobre la agenda pública.

El informe a la Nación de este año ha sido particularmente especial. Debido a la pandemia del COVID-19, no se observaron las centenas de personas que ocupan el salón plenario de la Asamblea Nacional, ni las barras que suelen acompañar a los mandatarios, tampoco las personas que los reciben a su llegada al recinto legislativo. Por el contrario, el distanciamiento social fue el rasgo principal entre los escasos participantes en la sala y los asambleístas, quienes en su mayoría, lo presenciaron por videoconferencia.

Una de las principales razones por las cuales el Gobierno de Moreno no utilizó este espacio para influir sobre la opinión pública, obedecería a su poca fuerza política para impulsarla. Un reciente estudio de opinión de la firma CEDATOS-Gallup (a mayo de 2020), ubica el nivel de aprobación presidencial en 18,7% y la credibilidad de Moreno en 14,7%. En cuanto a las expectativas de los ciudadanos de cara a las elecciones, la respuesta de que “ya venga un nuevo gobierno”, llegó al 70,9% de los consultados.

Esto nos lleva a pensar que, tanto población como gobierno, no tienen mayor expectativa de que este último año sea muy distinto a la tónica de “transición” que Moreno ha impreso -con mayor claridad- desde el momento en que inició su segundo año de mandato.

LO MÁS DESTACADO

En cuanto a los temas y mensajes más relevantes, de interés empresarial, en el discurso presidencial, listamos:

  • Anuncio de compras públicas centralizadas, con especial detalle en la adquisición de medicinas. Esto, en particular, para atender los graves problemas de corrupción detectados.
  • Agradecimiento y reflector dirigido hacia Otto Sonnenholzner, por estar en “la primera línea en la pandemia”. Además dijo Moreno que tiene “orgullo de ser compañero de trabajo del vicepresidente”.

Esto aporta en la línea de despejar rumores sobre una posible relación deteriorada entre el presidente y su segundo a bordo.

  • Respaldo de los organismos multilaterales y obtención de líneas de financiamiento internacionales.
  • Énfasis en regulaciones aprobadas que permiten ordenar las finanzas públicas y en aquellas, en agenda, orientadas a reformar el Código Monetario y Financiero.
  • Omisión de la nueva fórmula para la comercialización de combustibles. Una muestra clara de que es un tema complejo de abordar por la sensibilidad económica que podría producir.
  • Hincapié en relaciones internacionales refrescadas, con Francia, Estados Unidos, China, Colombia y Perú, destacando obtención de confianza de parte de estos mercados.
  • Referencia a la renegociación de contratos petroleros y cancelación de concesiones mineras que habrían sido entregadas “a dedo”.
  • Puesta en valor de la minería como una esperanza, “la minería será un motor de nuestro desarrollo, siempre y cuando sea responsable con la naturaleza, con las fuentes acuíferas, y con las poblaciones que viven en sus alrededores”, recalcó.
  • Insistencia en la recaudación de tributos de grandes deudores.
  • Agradecimiento a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional por su apoyo en la crisis del COVID-19.
  • Arranque del programa “Reactívate Ecuador”, por medio del cual se entregarán créditos al 5% de interés, 36 meses plazo y 6 meses de gracia.
  • Énfasis en la preservación de la dolarización: “Mientras yo sea presidente, la dolarización será cuidada”, afirmó.
  • Solicitud de adelantar pago de impuestos a ciudadanos que ganen más de $5000 dólares al mes y a empresas, que “no han visto afectados sus ingresos”.

PERSPECTIVAS INMEDIATAS

  • Ocaso de un gobierno de transición. Si bien un año en política es mucho tiempo -y en Ecuador esto se puede percibir aun más-, luego del mensaje a la Nación, lo más probable es que la característica de un gobierno que “no hace olas”, se mantenga. Sobre todo, con una economía que decrece y una crisis sanitaria que todavía no halla cauce de salida.

En cuanto a la muerte cruzada, luego del 24 de mayo y al comenzar el último año de Gobierno, ya no es una opción constitucional. Sin embargo, no se descartan posibles acciones de desestabilización por parte de opositores más radicales.

  • Adelanto de impuestos de ciudadanos y empresas. Bajo el mensaje de que “los que más tienen que más paguen”, el gobierno de Moreno impulsaría a la brevedad posible, el adelanto del pago de impuestos a personas que ganen más de $5,000 dólares al mes y a empresas que no se hayan afectado significativamente durante la crisis sanitaria.

El Presidente podría impulsar esta iniciativa apelando a su capacidad constitucional, para casos de excepción.

  • Minería como sector de impulso nacional. El informe de Moreno apuntó a la minería como un sector prometedor y, sus ingresos, fueron hasta motivo de ejemplo para un posible rescate del tan golpeado sistema de pensiones.
  • La gran temática pública serán las agendas sanitaria y electoral. Con un gobierno de salida, la crisis sanitaria copará buena parte de su agenda de trabajo en 2020.

Adicionalmente, y de cara a las elecciones generales de inicios de 2021, serán pocos los meses que resten para que los candidatos se vuelquen con todos sus esfuerzos para adquirir mayor notoriedad con sus electores. De esta forma, la conversación electoral ocupará un importante espacio.

En el caso de la Asamblea Nacional, conforme se acerquen las inscripciones de candidatos y la campaña electoral, sus miembros se concentrarán más en aquellas actividades, que en las del Parlamento. Cabe destacar, que más del 70% de los actuales asambleístas, pueden buscar la reeleción.

  • Más redes sociales y menos “calle” para la campaña electoral. Debido a las limitaciones de reunión social, los mítines y grandes concentraciones serán menos probables. Además, las estrategias de “puerta a puerta” se reducirán.

Por ello, las redes sociales y las iniciativas digitales serán, en buena parte, los canales de comunicación entre candidatos y votantes.

No se debe descartar que los mensajes polarizantes primen, con el propósito de llamar la atención por parte de candidatos.

  • Una economía más pequeña y en modo “supervivencia” en 2020. En promedio, organismos internacionales y economistas independientes, creen que la economía ecuatoriana se contraerá entre -4% y -7%.

Esto quiere decir que los grandes proyectos de inversión serían escasos, el empleo formal sufrirá un deterioro importante, la inversión pública mermará, los consumidores serán más cautos y determinarán la caída de la demanda interna.

Esto coloca a los agentes ante un escenario de estrechez económica y de incertidumbre sobre el futuro.

  • El retorno a condiciones de “nueva normalidad” y de actividad económica. Si bien, algunas organizaciones sociales han llamado a manifestarse en contra de las medidas económicas, reafirmamos que existen importantes limitaciones para creer que puedan ser desestabilizadoras al corto plazo (Ver Nota Técnica de 20 de mayo de 2020).

Sin embargo, en la medida en que las actividades económicas no logren una reactivación parcial y los ciudadanos no perciban una posibilidad de tener una vida “lo más normal posible” -además de sentir mayor problema económico en su día a día-, brotes de protesta más graves podrían producirse y la sensación de inseguridad aumentaría.

  • Incierto futuro del Ecuador con el FMI. Usualmente estos acuerdos son multianuales, de manera que el primer reto que tiene la negociación será determinar su viabilidad al contemplar un escenario de nuevo gobierno y Asamblea Nacional por inaugurar. Esto, de cara a los compromisos que se puedan cumplir, como son las medidas estructurales que suelen acompañar estos acuerdos.

Descarga la nota técnica completa aquí.