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DE ASUNTOS PÚBLICOS

¿Cerrado por incertidumbre?

Mientras veíamos el domingo 20D cómo el porcentaje de voto escrutado se acercaba al 100%, muchos de los que nos dedicamos a esto de la consultoría de asuntos públicos y lobby pensábamos: y esto, ¿cómo se lo cuento a mi cliente? Superada la pereza de pensarnos navegando en la incertidumbre hasta nueva orden, toca identificar el role que en este escenario tendrán las empresas y la sociedad civil en su conjunto.
Parece que estaremos en una legislatura corta, sí, muchos creen que incluso non-nata. Pero entre que intentamos y no aprobar la investidura y constituir o no gobierno, sumo tres ideas sobre el lobbying de los próximos meses:

1. Edad de Oro de los parlamentos autonómicos. Quién nos lo iba a decir, pero sí, a las puertas de una nueva enmienda, total o parcial, a nuestro estado autonómico, viviremos meses de trabajo intensivo allí donde llegan sus competencias y un poquito más allá. Es el momento de poner a competir a autonomías entre sí buscando la política pionera en cada uno de los ámbitos en los que tienen competencias. Es el momento de reivindicar el papel vertebrador y creativo de los parlamentos y gobiernos autonómicos. Nunca se habrá visto tanto mercado interior de lobistas (llámalo ONG, asociación, plataforma, empresa, patronal, sindicato o país).

2. La empresa con discurso de Estado. Lo hemos visto en la primera reacción tras las elecciones generales del Consejo Empresarial para la Competitividad y lo seguiremos viendo. El adalid de la responsabilidad y el interés general será la empresa. No es nuevo, pero será más evidente y esa pugna tendrá también que ver con encontrar oportunidades en el propio azar. Con cómo lo logremos gestionar. Innerarity lo señala al citar a Niezsche en La política en tiempos de indignación y es que es nuestra responsabilidad es la de estar a la altura del azar.

3. Un lobby más creativo centrado en los estados de opinión. Más allá de los despachos del Congreso o de los ministerios, que seguirán vacíos de poder propositivo durante un tiempo, hay un lobby que trabajará en la calle, creando climas de opinión y contextos, compitiendo por la atención política y construyendo realidades –al menos transitorias- desde lo privado. En los próximos meses habrá espacio para pocos issues. Así que la economía de la atención será mediática pero será, y mucho, de agenda política.

Y, entre medias, anticipación para entender cómo se mueve y hacia dónde un país que, más allá de la democracia de partidos, aspira, o debería hacerlo, a ser un actor relevante en la esfera internacional. Así que no, no cerramos por incertidumbre.

 

Carmen Muñoz