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DE ASUNTOS PÚBLICOS

Análisis de Contexto Económico Febrero 2020

EL CORONAVIRUS DE WUHAN: UN NUEVO “CISNE NEGRO”

Un nuevo cisne negro (*) acecha a la economía global y amenaza con anular las débiles señales de reactivación que comenzaban a aparecer. Se trata del coronavirus de Wuhan. Algunas casas de estudios ya están realizando sus estimaciones de impacto sobre la economía china. CaixaBank Research calcula que, en el mejor de los casos (esto es, si la epidemia alcanza su pico en el primer trimestre del año), la crisis del coronavirus podría suponer una paralización total de la actividad en China en el primer trimestre y restar 0,4 puntos porcentuales de crecimiento a su economía.

Es difícil calibrar con precisión el impacto que la crisis del coronavirus tendrá sobre la economía global, si bien algunos organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional ya han hecho sus cálculos y estiman que podría restar una décima de crecimiento al PIB mundial este año. En todo caso, las señales de preocupación son evidentes (la caída del precio del petróleo y de las bolsas es por ahora la más evidente) y los expertos advierten de los peligros de una paralización de la economía china para la cadena de producción mundial.

La economía europea no es ajena al coronavirus, y las cuatro víctimas mortales y cerca de 150 casos detectados en Italia durante los últimos días han hecho saltar todas las alarmas. Una caída de la actividad y de la demanda en China tendría importantes efectos sobre la producción industrial europea, ya muy debilitada, y también sobre las exportaciones. Alemania está especialmente preocupada y así lo refleja la caída de 18 puntos que ha registrado el indicador de confianza ZEW en el último mes. La propia Comisión Europea reconoce en sus recientemente publicadas Previsiones Económicas de Invierno 2020 que el coronavirus es una fuente de creciente preocupación para Europa. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, también se ha pronunciado en el mismo sentido.

 

(*) En economía se usa la metáfora del cisne negro para describir aquellos acontecimientos imprevistos que, generalmente, terminan teniendo importantes implicaciones. El economista Xavier Sala-i-Martin explica qué es la teoría del cisne negro en este vídeo.

El impacto del coronavirus también se ha hecho sentir en España, donde de momento ya ha obligado a cancelar el Mobile World Congress que estaba previsto se celebrara en Barcelona entre los días 24 y 27 de febrero. No obstante, algunos analistas se muestran optimistas por la menor exposición de España a la economía China en comparación con otras grandes economías europeas como Alemania o Francia y prevén un impacto directo contenido sobre la economía española.

Con todo, los indicadores económicos recientes apuntan a un cierto optimismo tanto en la UE como en España. La confianza económica mejora a nivel europeo y mantiene el pulso en España. El desempleo sigue cayendo en los países del euro, y en España, el sector exterior sigue aportando al crecimiento, si bien con menos fuerza.

 

OBJETIVOS DE ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA Y TECHO DE GASTO: PRIMER PASO HACIA UNOS NUEVOS PGE PARA 2020

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 11 de febrero la actualización del cuadro macroeconómico de la economía, la senda de estabilidad presupuestaria para el período 2020-2023 y el techo de gasto no financiero para 2020, sentando así las bases para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2020. El Gobierno ha revisado dos décimas a la baja el crecimiento previsto para este año, hasta el 1,6%, ha relajado el objetivo de déficit hasta el 1,8% y prevé un aumento del techo de gasto no financiero del 3,8%, hasta los 127.609 millones de euros.

Las cuentas públicas vigentes fueron elaboradas en 2018 por el Gobierno de Mariano Rajoy y ya han sido prorrogadas en dos ocasiones por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, por lo que la aprobación del techo de gasto y de los objetivos de estabilidad presupuestaria son sin duda una buena noticia y un primer paso en la buena dirección. Sin embargo, la aritmética parlamentaria promete complicar mucho la aprobación de unas nuevas cuentas públicas. De entrada, el apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña será determinante para la aprobación de los Presupuestos (como también lo fue para que la investidura de Pedro Sánchez saliera adelante el pasado 7 de enero), pero la celebración de elecciones autonómicas en Cataluña la próxima primavera complica mucho el escenario.

Todo esto se produce en un contexto marcado por la desaceleración económica, la existencia de un elevado nivel de déficit estructural que supera al del resto de países de la zona euro y por el que ya nos han llamado la atención desde Frankfurt, y en ausencia de reformas económicas de calado desde el año 2013. Bruselas ya lanzó una advertencia al Gobierno en noviembre del año pasado con motivo del envío del Plan Presupuestario 2020, que la Comisión entendía implicaba un “riesgo importante” de desviación del ajuste estructural del 0,65% del PIB exigido para el año 2020. Lo más probable es que el nuevo desvío presupuestario previsto ahora por el Gobierno también haga sonar las alarmas en Bruselas y nos cueste alguna reprimenda más.

BANCO CENTRAL EUROPEO: REVISIÓN ESTRATÉGICA DE LA POLÍTICA MONETARIA

Christine Lagarde anunció el pasado mes de enero una revisión de la estrategia de política monetaria del BCE, la primera desde el año 2003. Los cambios estructurales que se han producido desde entonces y que han transformado el entorno en el que opera la política monetaria (fundamentalmente, la tendencia a la baja del crecimiento, los menores tipos de interés, los bajos niveles de inflación, el envejecimiento demográfico o el cambio climático) han motivado el inicio de este nuevo proceso de revisión.

Con esta revisión, el BCE pretende garantizar que cumple con el mandato fijado en sus estatutos fundacionales, esto es, la estabilidad de precios. Para ello, se evaluará si es necesario redefinir el objetivo de inflación, si se deben repensar los instrumentos empleados para lograr ese objetivo o si se debe mejorar la comunicación de la política monetaria.

Todo ello, teniendo en cuenta de qué forma aspectos como el empleo o la sostenibilidad medioambiental pueden ser relevantes para el logro de los objetivos del BCE. Está previsto que el proceso de revisión concluya antes del final de 2020.

El BCE sigue así la estela de la Reserva Federal Americana (FED, por sus siglas en inglés), que también anunció un proceso de revisión estratégica de su política monetaria a finales de 2018. La revisión de la FED responde a los mismos motivos que la del BCE: las transformaciones estructurales de los últimos años, que han tenido un impacto directo sobre la capacidad de actuación de la política monetaria y de los bancos centrales. Cabe tener en cuenta que el mandato de la FED es distinto al del BCE (máximo empleo y estabilidad de precios), por lo que el proceso de revisión que lleven a cabo una y otra institución probablemente sea también distinto.

A SEGUIR…

  • Debate sobre el objetivo de estabilidad presupuestaria y techo de gasto para 2020 y 2021 en el Congreso de los Diputados. 27 de febrero (Madrid).
  • Reunión del Consejo de Gobierno del BCE sobre política monetaria. 12 de marzo (Frankfurt).
  • Reunión del Eurogrupo. 16 de marzo (Bruselas).

Puede consultar el informe completo aquí.